jueves, 11 de noviembre de 2010

Reflexiones antiguas en la fuente del olivo

Ya no se escuchan las mismas voces aquí...

Es una lástima que no sea así,
porque no debe ser definitiva la dejadez;
o, como dicen los poetas finos, la desidia.

De cualquier manera el milagro es el mismo:
dos onzas de chocolate,
se convierten en un genio de cola larga;
dos amigos,alguien al que agradecer su prepotencia.

Aún recuerdo una cerveza de litro circulando
de boca en boca, con y sin sida,
con el minarete de la catedral al cielo
y la vieja fuente de no caños dorados
refrescando el ardor de la mariguana.

Hoy son habituales los guiris de calcetines blancos;
para nosotros era igual
porque éramos modernos.

Hoy casi todos escuchamos a Haydn con esfuerzo,
a las de Bach suites de violoncelo,
a Elisa de Beethoven;
y nadie es triste...

Parece que fue ayer. Y es verdad.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Una noche, después de los difuntos

¿Quién podría trasegar mi alma ahora,
que encuentra, bien hundido, al fabuloso Eneas
y al dios Cupido?

¿Quién podría, tras tres mares tempestuosos,
arrojar al vacío el alma hueca,
la esencia del olvido?

Esa lucha de voz tan a la antigua entre Venus,Eneas
y su Dido,
son engañifas alteradas por la niebla,
inevitables estigmas de los huesos,
leyenda soportada en el indicio.

¿Quién podría delegar en el amor desenfrenado,
lo que ya son caricias apagadas
o sólo ascuas cada vez más aparentes?

Nada es triste, si el amor es desatino,
fuerte redención, más bien... destino.

Y nuestro insigne Don Juan hoy permanece
cubierto por las nalgas de la monja,
escupiendo hacia atrás como un demente.
Nada es casual.Ese es su sino.

jueves, 14 de octubre de 2010

Son los desamores

Aquellas que nos dejaron un sabor amargo
en la vida;
están tan lejos de nosotros
como una ligera víbora no deseada.

Aún me acuerdo de su falda aviolinada,
de su gesto falsamente alegre,
de sus ojos claros y opacos
contemplando a los viejos en la ciudad..

Pero,yo,como idiota, veía sólo los frisos
de los portales;
nunca a las otras bellas mujeres que
como un cuadro de Julio Romero se reían
del bellísimo sol.

Sólo el destino me indicó el camino:
viaja-sin maletas- solo en la mañana.
y hazte un ser poético que haga de las palabras
un ser imposible.

Y,equívocadamente, contempla los sitios oscuros;
aquellos que, en su momento,
despejaron por reflejo de lo negro
una luz tenue que me hizo sonreír.

Después de todo , ha sido como siempre:
una larga hilera de humo,
calles que se volvían curvas en los momentos
más positivos.

Escuchar inútiles consejos
de grandes amigos eunucos no era ya un consuelo,
era la verdadera imagen de la desidia
que me acompañaba triste y solo
por las más humildes calles de Córdoba.

jueves, 7 de octubre de 2010

Un momento de sombra

Pasando por debajo de la bóveda,
extranjeros de tez no blanquecina
comentaban con cierto escepticismo:
"no es inútil el hombre, que ya tenga un amigo".

Con mis pasos más lentos,
meditaba sobre asfalto en sus palabras,
y pensando en la verdad de lo evidente,
muchas caras hicieron preguntarme
en lo cierto de tan cándido aforismo.

No hubo voz que arriesgase ante la duda.
Y mi sombra se apartaba aún más deprisa
para darme certeza en lo innegable.

martes, 5 de octubre de 2010

Si todo fuera perfecto,
te diría el adiós más sublime;
el más imperfecto de los amores posibles,
cuasi imposibles...

Te diria "arrivederci".

O solamente, adiós mi amor...
Como Chateaubriand he pensado
en despojar a las calaveras
de su piel;
yo los he visto pasear en los camposantos
lloriqueando por sus familiares.

Sí, a los románticos...

Y todos me hablaban de desamores,
de variantes en los cruces de caminos,
de demonios que no nos dejaban vivir en la idea del día.

Todo parece sorprendente, por infuso.

Los animales son lingüísticos, desgraciadamente...

viernes, 1 de octubre de 2010

La tercera dimensión

Sé que mi poca poesía se adelanta
a lo que, mi alma alocada,
interpreta como imágenes,
las más veces prosaicas.

Y, la verdad, no he intentado
ni siquiera culpar del pasado a nadie,
por no ser romántico.

No quise dieciochescamente,
facilitar rudas alcantarillas
a la plebe.

Tampoco los zapatos de broche dorado,
amplios como el alma de un enamorado,
reflejaron la simple observación de los realistas.

Y. entretanto, los que quisieron innovar,
dejaron brochazos de lágrimas en los lienzos,
jugaron con la desconocida geometría.

Fue ahí donde intuimos la verdadera luz del sol.

¡La tercera dimensión era cuestión de ingenio!