sábado, 24 de marzo de 2012
El tren
jueves, 22 de marzo de 2012
La mujer importante
miércoles, 14 de marzo de 2012
OJE 1972
miércoles, 15 de febrero de 2012
A veces en la noche
miércoles, 1 de febrero de 2012
Desde luego no es útil esperar en la esquina,
Arrojado en los brazos de los vientos del norte
Que asemejan caballos desbocados al borde
De criaturas humildes que sollozan al verte.
Una luz casi mágica, meditaba, ignoraba los besos
Despedidos a un cielo que también intuía
A la joven astuta de grandes ojos azules,
Con la mirada inquieta de las grandes razones.
Y los hombres pasaban inútiles con los hombros
Alzados, sujetos a ese cielo tan cándido de los otros
Que advierten solícitos a la diosa más dulce,
La que omite en silencio sus deseos más vehementes.
Fue entonces la espera, el sereno discurso, despreciable,
De quien anuncia un rechazo muy falso, incoherente,
Como versos azules del Darío más viejo , insolente,
adorando en los gestos abiertos la mentira indeleble.
Y la dulce luz amarilla ignoró nuestros besos…
martes, 10 de enero de 2012
¿Juventud?
lunes, 14 de noviembre de 2011
En dirección norte
Para no perder el ansiado norte
Compré una brújula en el viejo mercado de buhoneros,
Advirtiendo solemnemente que la idea de la perdición
Era fortuita, ineficaz y plausiblemente incierta,
Ajustada a la raigambre del origen de los pequeños destinos,
Los que se ignoran por falta de llegada
O, acaso, por conocidos pasos marcados en el barro del camino.
Con el tiempo, no hizo falta un empuje solidario ni una ayuda
Desinteresada en localizar el fin del presente más cercano.
Tiempo y pasos se asentaron a mitad de la ruta
Viendo la estrella polar destacar su luz en el crepúsculo
Y asomando el cuello para divisar fantasmas del camino
Que sentenciaron a tus pies el lugar exacto del infierno.
miércoles, 26 de octubre de 2011
OTOÑO
la enfermedad de los relojes semejaba
altibajos vaivenes de la fiebre
que convertían a los hombres dormidos
en el páramo conyugal, en cansinas y frágiles figuras
que auguraban el amarillo cansado de la tarde.
La esperada y repentina brisa rastreaba
las primeras hojas herrumbrosas,
esparcidas en pedregal decimonónico;
unos ayes comenzaban a oírse en lo lejano
de las nubes que asoman ya su cuello.
Y los nimbos, signo bien cierto de la etapa,
se acercaban intuyendo nuestro aliento.
No desprecies este año, esta época
que antaño era romántica,
no detestes los viejos desaciertos
del colegio plumífero y odiado.
Es el tiempo del fin; no del invierno,
es la estancia secreta de las almas
lo que arroba a mi pecho ensangrentado,
del color algo lúgubre de esta tarde.
jueves, 21 de julio de 2011
Es al revés
desoyendo la pobreza, el auxilio del barco;
más aún la claustrofobia del fuselaje
del pájaro del baluarte...
Llevadme a la Cuba mayor de lo que soy,
porque no entiendo el ritmo,
ni el engaño de las brillantes mulatas.
Llevadme a Cuba en el justo instante
en que las caracolas blanquecinas
suenen a corcheas cuadradas.
Llevadme a Cuba con el ron y el son
de no hacer nada,
y que no exista esa humedad que derrocha
luminosidad de las flores más jóvenes.
Así que, lllevadme a Cuba...
domingo, 17 de julio de 2011
El puñal de los cobardes
ni siquiera si es cierto...
Un puñal amenaza a tu intención
de ser, otra vez, azul,
soberanamente azul-cielo
que es fiel reflejo de la incuria.
Veces dicen que es confusión,
y te vuelves tierno,dejado,
como una manta de los setenta en el suelo
de un concierto.
Y, miras ,por reflejo, a las piernas
de quien te amenaza con un punzón de goma,
ese que te hace sospechar,
del que augura un final infeliz...
¿Será el riesgo como para evitar al beso,
será la dulce memoria como para detenerse,
será el gesto tan inocuo como para invertir
otra vez en esa luna que se hace más pequeña?
¿O quizá será el puñal cobarde de Macbeth,
que sólo deja un ligero reguero de sangre azul?
jueves, 14 de julio de 2011
Cuba
es fresca y jovial, malvive de gente;
es ideal como nueva visión, certera realidad.
Ya han pasado dos años,
me resultan monótonos los arcos ojivales
de la torre de enfrente
y el tipo que,con panamá, toma el café
solo.
A veces, en la hamaca,
sueño con dignas fotografías
que respondan al encierro civilizado
en el que ahora me encuentro.
Algún soplo de viento me recuerda
a mi verdadero hogar,
a lo más inocuo de los pasos anteriores.
Y comienzo a soñar con las doce del mediodía,
con los besos verdaderos del sol,
con el silencio de las olas que ,ahora, oigo.
Entonces mi alma comienza a despertar sin sentido,
mas con objetivo útil:
las naranjas de aquel patio, dulces,
las que compartía con mi madre en el silencio de la luz.
Sevilla y el carril bici ( segunda parte)
la de saltar de farola en farola como simio primigenio;
ver las pequeñas alturas llenas de ciclos
y excrementos,
para evitar a las bicis, a los perros
y a los peatones.
Pero, me ha sido muy difícil.
Con ello no se impedía la miseria y los ojos perdidos
de los necesitados;
ni la música cierta de los callejeros,
ni la espléndidez del entorno.
Así que comprar una bici ha sido mi decisión,
para que la corroa el hollín del aire,
y, así, venderla a mejor precio.
Sevilla y el carril bici
me "han tocado el timbre" de los oídos en Sevilla.
La situación no era tan difícil:
consistía en tocar con barba el derecho
a acechar a los peatones
que sufríamos las cuatros ruedas
esperando que el tipo verde con buena figura icónica
nos diera licencia para evitar.
La tenacidad es obscena o cateta,
como circular a dos ruedas con dos cabezas.
Después de inquietar su singladura con radios,
el tipo se alejó echando improperios
que me hundieron en el sabor del desconocimiento
de mi inocencia.
Confirmaron mis peores presagios mis hijos,
que acompañándome en el paseo matutino
con lucidez me advirtieron de mi error:
No había sido otro que ocupar la luz del día,
que sentir la gran ciudad como un beso del cielo,
que corresponder a lo moderno de viajar en triciclo.
miércoles, 6 de julio de 2011
Otra vez sobre el oficio
como adorar a un dios
o ignorar a un alma inútil
que acierta con el pellejo divino.
La prepotencia de la palabra no tiene
límites;
ni siquiera la vanidad del poeta más sublime.
Se escribe, porque se vive o se desvive
con situaciones amargas y bailes desacompasados,
o porque se odian las palabras que hieren.
Y hay veces que, callado, no dices nada
y los intérpretes hablan de desidia, de amor,
de dulzura, de sinsabor, de sin grito...
Ellos hablan de la inoperancia de la metáfora pura,
del aficionado a la tristeza,
del aficionado a la incuria,
del deseo de ser no deseado...
Ahora, en verano...
como verdaderos fantasmas adolescentes;
y a nadie hacen daño.
Son aparentemente indolentes y dulces
en los viejos escalones de granito rojo
que aún guarda la belleza de lo antiguo.
Pero no hacen daño...
El daño está mucho más lejos de la playas
del verano.
La herida es siempre el paso del tiempo
impasible,idiota:
el que nos hace creer en lo humano y en lo tierno,
en los dientes del lobo feroz
que ataca al viento sin hacerle daño.
Y la situación puede desmejorar,
y hacerse insostenible en la acera;
y seguir creyéndose la belleza subjetiva,
y dulcificar otra vez el alma
en la madurez.
Todo, examinado con reglas y compás,
es tan cierto como ¿qué?
Infatuo, arrojado por esta vela
que nos dirige al pairo,
las olas son más azules que nunca.
martes, 28 de junio de 2011
Sociobarco
mientras los grandes yates balanceaban en el azul.
No es cuestión de clase,
es de lo bien que balancean
los grandes esquifes.
Bellas mujeres hacían titilar sus copas
de champán.
Inútil a mi mismo me decía.
Y era verdad.
Pretendía crear un poema con este asunto,
y la tarde me hizo regresar a la casa.
Desde luego, es verdad la mentira que es verdad,
la impotencia del bello azul.
jueves, 23 de junio de 2011
Un viaje en tren
a lugares insospechados y normales,
comienzo a derramar lágrimas inútiles.
Soy un cateto con corazón, sin fuerza ya,
sin sensaciones...
No se puede percibir lo profundo.
Antiguamente traqueteaban
fuera de la estación,
iluminaban los serios faroles del andén
ruinosas vías sin sentido
que se escondían entre los trozos de hierba seca.
La luz mortecina del vagón-guía no era una ilusión en la noche,
era casi una muerte de nada,
una pequeña fantasía a oscuras
con un tipo serio en la cantina que ofrecía un trapo sucio
y mucho refresco de alma.
Decía: "Refresco el mar, refresco la noche,
saludo a la soledad de la valija,
y aprieto los dientes cuando ebrio
descubro al que se marcha..."
Ahora, todo pasa tan deprisa como una brizna,
no hay luces, todo son formas redondas en los viajeros
y maletas que se sitúan unas junto a otras,
apenas hay la intimidad de antes.
Y cojos, o fuertemente sujetos a unas alas,
sonreímos entre los cristales binoculares
que reflejan un paisaje que no es de fantasía, es real.
No hay paisajes oscuros en este viaje: era una mentira.
Pero sí mucho molino y un cierto brebaje pagado
por los viajeros que miran al frente de sus caras
y escogen unos pequeños hilos que no son de seda,
mas magnifican el sonido que dentro es ausente.
Últimamente, sueño con trenes recios
que me hacen adivinar
unas grandes alas que desprecian al suelo,
al cielo...
Otra cura críptica de humildad
si se entorpece el caminar por deseos incorruptibles
o se intenta explicar el desarrollo de lo intrincado
por simple.
A veces, la métrica-tremendo oponente de la misma-
me ha enseñado el ritmo, la cesura, la mesura impía
que destrona a corazones amenazados por lo sutil
y aleja a las vocales del diptongo inútil en el sonido.
Desprecio a las imágenes y a los sentimientos de mi copa;
admiro el sabor, el olor de lo que desprenden sin solicitud
las torvos deseos de lo que es inescrutable ,
de lo que asoma apenas.
martes, 21 de junio de 2011
El capitalismo
a un tipo de ojos cerrados que era un chino
fatuo que vendía metacrilato por acero.
Todo lo guardaba en el cajón, en el hueco
de las cuestiones inútiles, de los nuevos relojes
de colores en los que piaban pájaros estentóreos.
miércoles, 25 de mayo de 2011
La ciudad
tantas imaginaciones y deseos
que los viejos árboles de Los patos
han sido enemigos hoy.
No, no soy un hombre de ciudad otra vez.
No soy un hombre civilizado.
Y me da pena por los otros
que arriesgan inutilidades del pasado
que cargaron sus maletas sin morir por nadie.
Yo no quiero a socios ajenos al champú,
a inimaginables palomas que no son nada.