martes, 6 de noviembre de 2012

CONSEJOS LITERARIOS 1

Intento- lo reitero, ¡intento!- iniciar una serie de aforismos con autor conocido o sin él que guarden alguna relación con la labor del escritor. Algunos serán apócrifos; otros reales; los más, inventados. Pero de cualquier manera, procuro con ello incitar a la creatividad que cada uno de nosotros/as seguro que escondemos ¿ en lo más hondo o en lo más superficial ? Chi lo sa.
Quizá el primero no sea muy alentador para la tarea antes mencionada, mas es llamativo y , quizá , algo contraproducente para esta nueva sección. Pertenece a Rainer María Rilke y dice aproximadamente:

" Si te crees capaz de vivir sin escribir, no escribas"

jueves, 1 de noviembre de 2012

Otra vez con la prosa


Los que miran atrás y advierten una insigne figura opiácea,
han entrado en la locura de los genios hechos seres humanos.
Y no se atreven a sollozar humildemente  ante el olor
de la ropa nueva  que les satisface en fechas nombradas.

Son los muertos que aparecen otra vez y despejan su ansias
con las flores que adornan sus lápidas ya inútiles y eficientes,
son los amigos los que te atraen por el último modelo
que interpreta la belleza exterior del que es más sincero..

Es el día de los muertos y nadie dice nada ...
Inventan un reflujo de sol que es pasajero y acolchado
y se marchan a otros pueblos muy cercanos, a su osadía
enfrentar como enemigos de guerra sempiternos.

Y lo peor de todo es que es tradición de vivos
que añoran los espacios azules, las imágenes quietas,
los eternos sabores de la dulzura... y las bellas féminas
que adecentan el iris a base de soberbios disfraces.

Pero... estad seguros de que no es el fin del mundo,
es un aprecio más a la naturaleza que nos caracteriza
como estupendos animales en su entorno
que despejan la voz con caramelos de seda y ámbar.

martes, 23 de octubre de 2012

LA CLASE




Me estoy acostumbrando a ser la mirada de todos sobre lozas baratas,
la luz del sol no refleja a la roca pizarra,
no alimenta a las obsesiones de estos viejos deseos.

Guiñando estos ojos de Martin Feldmann, siento soledad;
y me animo con los mínimos comunes múltiplos;
también, sin deseo, veo ojos azules de jóvenes azules.

Doy un paso mirando la punta de mis zapatos,
escribo- recto unas veces- con consentimiento del auditorio,
con la merced de los progenitores que hoy vagan en el paro.

 Y espero, solícito, un gesto de desprecio o de cariño. 
ya no me importan Lorca, ni Garcilaso ni Elisa,
deseo un beso ligero que resbale por mis mejillas.

Y  también acostumbro con dulce zurrón
a alejarme de esos viejos edificios con el temor juvenil
con la desidia del que se excusa diletantemente .

Y abro los oídos y oigo ciertamente esos ruidos
que acompañan a tus pasos en cualquier pasillo.
Buscas, entonces, el refugio de las canas.

Esa interminable idea de huir de allí es profesional,
irremediablemente profesional y admirable por nadie.

Y cuando los escalones se convierten en terreno llano,
sientes despecho, desidia o contrariamente atractivo
sobre lo que a tus espaldas ignoran, lo que el sol atrae.

Es rojo el melocotón ,el dulce sueño, la trampa
impasible del factor que sueña con flotar en el universo.

jueves, 11 de octubre de 2012

Visitas de cumplido

Las visitas de agradecimiento son lejanas ideas de los súbditos,
son duras casi siempre por su falta de pudor, de amor cierto
que imagine que sentir era lo más bello, lo tangible.

Y si no acuden casi nunca, sueñas con tiempos lejanos,
despechas a los ausentes, a la insuficiencia del que ignora
el verdadero amor, las huellas exactas de los dedos,
la imagen del que, alocado por el alcohol, asiente al gesto.

Y, en alta mar. compensas esa insuficiencia que es bella,
determinas con seguridad las ilusiones, los defectos
que han ocupado tu terca vida repetidas veces,
que hicieron de ti un ser innombrable para el vulgo.

Y despiertas entre gente extraña que sabe de tu vida,
que no se emociona con un ligero gesto de la voz,
que interpreta algo distinto a lo dichoso que tú eres,
mientras se sirve una copa ingrata y desinteresada.


martes, 9 de octubre de 2012

Quintetas para el cartero

Somos- creyendo ser clásicos- grotescos e ingenuos,
indefectiblemente sinceros, ingenuamente dulces,
nos sentimos acres en la eterna desidia áspera;
inmediatamente vociferamos con destino incierto
si el río desemboca en el interior del alma.

Ya voy creyendo que somos prosa elaborada,
líneas con aspecto de sonrisa, renglones construidos,
vértigo sostenido por escalones indecentes y  necesarios,
inimaginables poemas de las cosas ciertamente inútiles,
sabores del pasado inescrutable de los falsos dioses.

Son demasiadas palabras en esta mañana  para el cartero,
excesivos augurios de sinceridad cargada de adjetivos,
la acción no ha encontrado la suficiente amargura,
lo extraño está siendo, bajo juramento inútil ,soberbia.
Nada cambiará con la diferencia exacta de la sensación.








sábado, 8 de septiembre de 2012

La química

Soy un inflexible partidario de la química,
un deseoso de las alquimias con valencia,
una errónea cosa cualquiera con cifras,
un valor de lo que el cuerpo seduce.


Ayer, empecé con el hidrógeno invisible,
con el sudor frío del azufre amarillo,
y el mercurio que paseaba por  mis manos
me advirtió de uno de los destinos sin fin.

El Ibuprofeno-¿no es química? me dejó un cuplé,
y sin ser más malo seguí la tabla periódica
que me enseñó a respetar a los gases nobles
y a iniciar: litio, sodio... que no son nobles

Terminé-como es lógico- en un bar lleno de carbono,
de venas formadas por agua y sal, incompetencias
literarias de ácido binocular, exageradamente  reales
para luchar con los elementos químicos que nos componen.

jueves, 23 de agosto de 2012

No ha pasado nada



( Quiero con este minicuento animar a que nuestros blogueros-pocos- se animen a escribir y, así, ser muchos)


Me llega una información instantánea comunicándome que debo estar allí. Una pequeña tragedia acaba de ocurrir-me dicen. El miedo ha aparecido en una línea discontinua y un cuerpo diminuto y escuálido se retuerce en el asfalto resoplando y argumentando que ha llegado la noche.
Les contesté que estaba pasando un bache y que no quería saber nada de las cosas que se resuelven en el asfalto; que otra información- un minuto antes-me había llegado en la misma condición y que no estaba dispuesto a escuchar osadías de carretera.Que solamente estaba dispuesto, para alcanzar a la línea discontinua, llamar  al idiota que me miraba contando los pasos del accidente.