Desde que el dios del amor
nos mira descaradamente de soslayo,
todo se ha cubierto de nebulosa,
de infame imagen despreciada por los dos.
Apolo ha sido poco consecuente esta vez,
nos ha vuelto los ojos en un escorzo
incomprendido.
Mas no falla en su acierto:
las rudezas se han vuelto candoroso avatar,
los rollos de papel, palimpsestos,
y una sonrisa un lujo.
Bien cierto es que Apolo no yerra
donde no existe candor.
Por eso, es el dios de lo breve,
de la esencia de la vida infame,
de los deseos inacabados.
IES FRANCISCO DE LOS RÍOS EN EL YOUNG BUSINESS TALENT
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El departamento de Economía de nuestro centro es entrevistado para contar
su experiencia en el concurso nacional * Young Business Talent. *Intervienen
el ...