viernes, 25 de junio de 2010

M.amá

Hoy he depositado las viejas ropas
junto a la máquina de lavar,
y parece que me he despojado de un mundo antiguo
que ya no es permisible,
ni aún con motivo.

Las vibraciones y el arrojo del sol
eran inequívocos:
tu nos permitías soñar solos,
no nos dejabas abandonar la orilla de la mar,
y, a lo lejos, nos advertías del peligro de las olas,
que ,como cadenas de espuma,se mostraban ingenuas.

Y, a veces, en la noche, terminábamos ahítos
de arena,
inmejorables amigos de la noche;
despistados, acariciábamos las esquinas
señalándolas para siempre.

Con tan poco asunto,
retornábamos a un lugar insospechado:
nuestra casa.

Y allí hacíamos juegos de amor infantiles,
nos reíamos del gato-al que creíamos idiota-,
nos dejábamos caer en vuelo firme
hacía un suelo,
todo lleno él de cuadrados blancos y negros
que nada tenían que ver con el juego de los inteligentes.

¡Qué maravillosa ingenuidad!

4 comentarios:

isabel dijo...

!que bonito Jose Mª!, me alegra que sigas constantemente creando, te sigo leyendo aunque desde el silencio y aveces me sorprendes, como ahora. Que disfrutes en las vacaciones
un saludo
Isabel

José Mª dijo...

Gracias, Isabel por tu seguimiento y tu elogio.Sólo necesitamos que regreses al blog, para que podamos disfrutar de tus poemas.

se te coresponde en el saludo.

Miguel Calvillo dijo...

Maravillosos hallazgos los de este poema. No es por reñirte, pero qué bien escribes cuando no pretendes escribir.

José Mª dijo...

Gracias, Miguel. Seguiré tu consejo, pues procede de sabio.