martes, 6 de noviembre de 2007

Pobres y dichosos los frutos maduros

El Club de Escritores de NOSOLOLIBROS abre su blog para el mundo: que páginas en blanco todos tenemos. Nos gustaría ser buenos anfitriones y que poemas invitados vinieran aquí a tomar sus lectores.
Hoy se nos presenta desde Cuba Gleyvis Coro, poeta del cielo de la tierra, de la naturaleza laboral y de filosofías coloquiales. Gracias, Gleyvis.


El amor propio

Pobre de quien perdió la cuenta
de las veces que lo abandonaron
y ahora sólo le pesa lo vago
–la huella inexacta-
de aquel error sin número
que no dejó de doler u ocurrir
porque lo dejara de contar.

Dichoso el que conservó su elegancia,
manejó sin titubeos la nave de la vida
y ahora nada le pesa,
sino que lo cuenta,
con impetuoso entusiasmo,
al círculo de sus parientes.

Yo no fui como ellos.
Me abandonaron y abandoné
en proporciones idénticas.
Choqué contra otras naves
la nave de la vida,
y si el daño no fue recíproco
y me hirieron más, no me quejo,
porque todo lo que me pegó con saña,
le hizo bien a mi poesía.


Sin aferrarse

Porque la madurez varía con el tiempo,
es que su forma exterior no tiene forma
ni señas específicas y allá,
por las tres décadas de vida,
a lo que llaman madurez, si tiene forma,
es la del rostro sin músculos
de un hombre que nos mira
como el que no le gusta lo que ve
o está buscando cuál frase elegir
para despedirse.

Saga de la conducta de aquel hombre,
la pura madurez, en cambio,
tiene todos los términos a su alcance
y no los utiliza. Algún motivo fuerte
hace tonto al mejor hecho
luego que la madurez lo atrapa,
acaso porque en su forma interior,
cuando la tiene, la madurez es como el silencio
que inunda la noche miserable
en que un hombre nos abandona
y lo afrontamos con serenidad.


Poema Político

Este es el poema donde combato
la incapacidad de mi jefe
para comprender la poesía,
más el rechazo de mis jefes anteriores
hacia la poesía de cualquier tipo.

Este es el poema de una política
hacia la poesía que sintetizo
en la figura de mi jefe actual y combato
desde poses muy calmadas
como terminar pronto el poema
porque a la larga son los jefes
y no por humillarlos en público
van a comprender la poesía.


La fortuna

Una mujer que nunca ha visto
un campo de pomarrosas,
se encuentra en la farmacia con un hombre
que tampoco ha visto un campo de pomarrosas
y tiene una idea más vaga aún de lo que es un campo
de pomarrosas clásico, con su cuidador y su perro,
con su ladrón y su oruga,
su forastero que se orina, su libélula.

Una mujer que no conoce la flor
de la pomarrosa, ni su escondida botánica,
se encuentra en la farmacia con un hombre
ignorante como ella, que viene a comprar
aspirinas como ella y le hace el dúo al decir
aspirinas por favor, casi al unísono,
y se ríe con ella de la casualidad
como si hubiera descubierto en ese instante
que los campos de pomarrosas existen,
aunque todavía no lo haya descubierto.


Naranja madura

Amarillea la naranjita,
en la comba del follaje
más hacia el oeste,
con su cuerpo de fémina
y el aroma de un cohollo vecino.

Culpa ha de haber en la naranja
e incógnitos complejos
en quien la mira,
para que luzca terrible
desde todos los ángulos.

Yuri Gagarin no vio la Luna y dijo:
-No vi la Luna.
Ay de mí, que veo esta naranja
si digo que no la veo
o la describo mal
porque será comida.


Gleyvis Coro, Pinar del Río

Gleyvis Coro Montanet (Pinar del Río, 1974). Poetisa y narradora. Graduada en Estomatología. Profesora Auxiliar en Operatoria Dental, Facultad de Ciencias Médicas de Pinar del Río. Premio Poesía Erótica de Nueva Paz, 1996. Premio Alcorta de poesía, 1997. Gran Premio Vitral de Narrativa. Miembro del II Taller Nacional de Técnicas Narrativas Onelio Jorge Cardoso. Tiene publicados los cuadernos Con los pies en las nubes, de narrativa, Ediciones Vitral, 1998. Cantares de Novo-hem, de décima, Ediciones Loynaz, 1999; Escribir en la piedra, de poesía, Ediciones Loynaz, 2000; Poemas Briosos 2003, Ediciones Aristas de Cobre (Córdoba, España). Aguardando al guardabosque, de poesía Ediciones Loynaz, 2006. Su ensayo La lógica del soneto en la obra de Miguel Hernández, fue presentado en el II Congreso Internacional sobre dicha figura, celebrado en Madrid-Orihuela, en Septiembre de 2003. Segundo Premio Iberoamericano de Poesía. Fundación Senda, Argentina (2005). Mención en Premio de Poesía NÓSSIDE CARIBE 2006. Poemas y cuentos suyos han sido publicados en antologías de la Editorial Reina del Mar y Plaza Mayor (de Puerto Rico), en las revistas Caimán Barbudo, La Gaceta de Cuba, Renacimiento (Sevilla) Chichimeca (Sevilla), El cuentero y en los periódicos Trabajadores y Juventud Rebelde. Su novela La burbuja, se encuentra en proceso de edición por la Editorial UNIÓN luego de recibir, en 2006, el Premio UNEAC “Cirilo Villaverde”. Acaba de recibir el Tercer Premio del concurso interamericano de relatos de la Fundación AVON, Argentina. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

2 comentarios:

Miguel Calvillo dijo...

Gracias, Gelyvis, por tus poemas. Has sido un descubrimiento para mí.

Bitácora compartida por Prudencio Salces, Juan Luciano Jiménez y Silvestre Marín Cañete dijo...

Aunque te sientas abandonada, Gleyvita, seguimos tus huellas.